miércoles, 20 de enero de 2016

Sueños que parecen una aventura

Y otra entrada más... antes de nada: un poco de resumen de como van mias días. Pues de momento van bien, sigo sin curro o sin nada estable... Una empresa contactó conmigo para que les tradujera un texto del alemán al español y ahora, gracias a Babelcube.com, estoy traduciendo un libro de literatura juvenil. Lo bueno es que me están saliendo entrevistas, lo que significa que pronto empezaré a currar y que mi CV gusta, cosa que me motiva para seguir adelante. Y creo que esto es todo. Ahora la entrada (que no va ir de cine... eso lo dejo para después del Salón del Cine de dentro de dos semanas).

Dicen los expertos que como pasamos una larga temporada de nuestras vidas durmiendo, que lo sueños se deberían de considerar como una realidad paralela, es decir, que tendríamos dos realidades: la diurna y la nocturna. Pues, que quereías que os diga, pero a mí, mi realidad nocturna me gusta por que me ocurren cosas tan imprevisibles como las que os voy a contar:

El sueño comienza estando yo en una mesa cuadrada con otras personas, todos con papeles sobre ella, y el jefe nos dice que nos tenemos que mover para poder hacerle sitio. Me muevo y empiezo a cotilllear mi Instagram y me paro en la cuenta de Alfonso Sanchez (Rober en "Allí Abajo") y justo cuando voy a ponerle un comentario preguntándole sobre la obra de teatro, su compañero Alberto Lopez (Rafi en la misma serie), se sienta a mi lado, me reconoce (ya que fui a verles al teatro y me saqué una foto con ellos) y me guiará hacia una increible aventura.

Mis sueños son como pequeñas películas, ya que se dividen en escenas que forman parte del mismo sueño En la siguiente escena, estamos  los tres (Alfonso, Alberto y yo) en mi casa, también llena de gente, celebrando una especie de cumpleaños. Estamos un rato y nos vamos y aparecemos en un bar, que más adelante resulta ser la cafetería de un hospital. Yo me pido una Coca-Cola y ellos no lo se o no me acuerdo y estamos charlando un rato, cuando Alfonso dice que tiene que visitar a un amigo en el hospital y que si quiero puedo ir con ellos, pero pienso que lo correcto es esperarles en el bar, ya que no quiero abusar de su cordialidad y además, ni pinto ni coloreo en esa visita. Llegan estando los hielos de mi refresco derretidos, pero se ve que Alfonso tenía sed, ya que se bebe el agua que ha surgido de los hielos.

En la siguiente escena, me presentan a un amigo, un chaval muy mono y muy joven, de más o menos mi edad y nos dejan solos. Empezamos a hablar y me pregunta de que les conozco y le respondo de haber ido a una obra de teatro de ello y el me dice que lo suyo es una amistad de varios años. Empezamos a caminar y nos sentamos en un banco.

Al rato, aparezco yo (y creo que el chaval también) subida en un autobús. Justo cuando arranca aparece Alberto, me ve y me dice que me baje. Se lo suplico al chófer y acepta, bajo mi responsabilidad, claro.

Fin del sueño. No se que hubiera ocurrido después, soys libres de dejarme una propuesta de final en los comentarios.

Saludos y que paseis un buen día.

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